lunes, 13 de marzo de 2017

¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?
        Me desperté con la ruidosa alarma de mi despertador. Me levanté y fui a darle los buenos días a mis padres, pero me ignoraron completamente. Estaban  obnubilados con el móvil como si no hubiera otro mundo, así que me preparé y fui al instituto. Llegué tarde pero el profesor no me riñó y lo único que me pareció muy raro fue que todo el mundo estaba con el móvil bajo la mesa y el profesor no se daba cuenta. Así transcurrieron cinco horas y justo en los últimos cinco minutos que quedaban decidí coger el móvil... pero una voz me interrumpió y vi a un profesor enfadado diciéndome que aunque era última hora no podía quedarme dormida  y  sonó el timbre. Al salir del instituto vi a todas las personas que el día anterior estaban hablando y riendo entre ellas con el móvil como si fueran robots que se copiaran unos de otros, y lo único que pensé fue: ¿Qué nos está pasando?


Sofía Rosselló Benítez 
La Flor Más Grande Del Mundo.
No recuerdo donde me dormí pero me desperté en el coche de mi padre justo cuando estaba bajando, así que, decidido a explorar el lugar en el que me desperté, bajé del coche. De repente toda mi atención se dirigió a un escarabajo que estaba en el suelo y lo cogí.
Al llegar a mi casa estaba tan emocionado por enseñarle el escarabajo a mi madre que se me escapó. Y al ver que mis padres estaban distraídos por un árbol que había junto a una pequeña flor en el campo en el que me desperté decidí ir a por el escarabajo.
Tenía tanta determinación por coger al escarabajo que salté una valla, crucé por un tronco el riachuelo que había y lo siguiente que vi fue un bosque que tenía un sendero dibujado... y tenía tanta curiosidad por ver que había al final que continué. Llegué a un campo seco que me resultaba familiar y al ver una pequeña flor casi muerta me acordé del árbol que había junto a ella, el árbol que mi padre arrancó. Desesperadamente corrí al riachuelo y le eché a la flor agua un par de veces y la flor creció y creció. Pero justo cuando me iba a dormir sentí una mano acariciándome el flequillo  y abrí los ojos.  Vi a mis padres muy contentos de haberme encontrado pero lo que pensé que había sido un sueño no lo fue porque allí estaba la flor a la que salvé, allí estaba la flor más grande del mundo.

Sofía Rosselló Benítez

miércoles, 8 de marzo de 2017