¿ME SIGUES?
Me
equivoqué, fue la peor decisión que he tomado. Arriesgar mi vida simplemente
por un trozo de plástico que sólo sirve para aislarte y alejarte de tus
familiares y amigos.
Esto
me ocurrió después de darnos las vacaciones de verano, por fin terminé cuarto
de secundaria. Mis amigos sólo pensaban en estar todo el día con los móviles
jugando a juegos, mandando mensajes, haciéndose fotos de todas las maneras
posibles…, pero yo lo único que quería era disfrutar del verano, de la playa,
estar con la familia y si podía ser estar con mi mejor amiga. Un día quedé con
ella y me comentó que había una nueva aplicación, otra red social con la que
interactuar con otras personas. Yo le dije que era mala idea, pero ella no me
hizo caso. Esta nueva red social se llamaba: "¿Cuántos puedes conseguir?". Lo único que
tenías que hacer era darle un ok a
personas que quisieran tu solicitud para seguirte y para que al final tuvieras el
mayor número posible de seguidores. La única forma de “ganar” o de ser “famoso” era conseguir 2000 seguidores,
pero antes de llegar a esa cifra tenías que aceptar un reto y si lo conseguías salías en la tele y ganabas
2000 euros.
Todos
me insultaban y me decían que no me arriesgaba a hacer algo tan sencillo... pues
lo hice, me descargué ese increíble juego, si se le puede llamar así, me pasé semanas en mi
cuarto dándole ok a todas las personas que me pedían seguirme, no hablé con
nadie, no me divertía, sólo pensaba en llegar a los 2000 seguidores.
Llegó
el día de hacer el reto... ya tenía 2000 seguidores y me sentía importante
por eso. Consistía en mandar insultos a todo el mundo que conociera. La
aplicación sabía si lo hacía o no puesto que se había apoderado de mi móvil,
sabía mis contraseñas y mi número de teléfono. Hice el reto porque el que creó la aplicación me
amenazó con matarme o hacer un reto peor, lo de ganar dinero y salir en la tele
era todo mentira. Me asusté, así que llamé a la policía y todo se arregló y esa
aplicación desapareció de mi vida y de la de todas las personas que también lo habían
vivido y habían sido amenazadas.
Anabel Mora Montero
