lunes, 17 de abril de 2017


¿ME SIGUES?




     Me equivoqué, fue la peor decisión que he tomado. Arriesgar mi vida simplemente por un trozo de plástico que sólo sirve para aislarte y alejarte de tus familiares y amigos.
     Esto me ocurrió después de darnos las vacaciones de verano, por fin terminé cuarto de secundaria. Mis amigos sólo pensaban en estar todo el día con los móviles jugando a juegos, mandando mensajes, haciéndose fotos de todas las maneras posibles…, pero yo lo único que quería era disfrutar del verano, de la playa, estar con la familia y si podía ser estar con mi mejor amiga. Un día quedé con ella y me comentó que había una nueva aplicación, otra red social con la que interactuar con otras personas. Yo le dije que era mala idea, pero ella no me hizo caso. Esta nueva red social se llamaba:  "¿Cuántos puedes conseguir?". Lo único que tenías que hacer era darle un ok a personas que quisieran tu solicitud para seguirte y para que al final tuvieras el mayor número posible de seguidores. La única forma de “ganar” o  de ser “famoso” era conseguir 2000 seguidores, pero antes de llegar a esa cifra tenías que aceptar un reto y si  lo conseguías  salías en la tele y ganabas 2000 euros.
     Todos me insultaban y me decían que no me arriesgaba a hacer algo tan sencillo... pues lo hice, me descargué ese increíble juego, si se le  puede llamar así, me pasé semanas en mi cuarto dándole ok a todas las personas que me pedían seguirme, no hablé con nadie, no me divertía, sólo pensaba en llegar a los 2000 seguidores.
     Llegó el día de hacer el reto... ya tenía 2000 seguidores y me sentía importante por eso.     Consistía en mandar insultos a todo el mundo que conociera. La aplicación sabía si lo hacía o no puesto que se había apoderado de mi móvil, sabía mis contraseñas y mi número de teléfono. Hice  el reto porque el que creó la aplicación me amenazó con matarme o hacer un reto peor, lo de ganar dinero y salir en la tele era todo mentira. Me asusté, así que llamé a la policía y todo se arregló y esa aplicación desapareció de mi vida y de la de  todas las personas que también lo habían vivido y habían sido amenazadas.



                                                                                                                    Anabel Mora Montero

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