Pedro salva el prado
Había una
vez un niño de 8 años llamado Pedro, que se encontraba viajando en coche con
sus padres, dirigiéndose al campo de sus abuelos, los cuales vivían bastante
lejos de la ciudad. Hicieron una parada en un pequeño prado para comer. Cuando
Pedro terminó, fue a dar un paseo y vio una gran lagartija, a la que siguió
para intentar atraparla. La lagartija corría tanto que Pedro se cansó y antes
de darse por vencido, vio como la lagartija se escondió detrás de un pequeño
árbol en lo alto de una colina, así que al final la atrapó. El padre de Pedro
llegó, diciéndole que se tenían que marchar, y al ver el pequeño árbol al padre le gustó y
se lo llevó para plantarlo en su jardín. Cuando fue a enseñarle la lagartija a
sus abuelos, esta se escapo. Pedro corrió detrás de ella hasta que, cansado, se sentó a los pies de un árbol y pudo ver que a
lo lejos había en lo alto de una colina, cubierta de plantas secas, una flor
marchitada que era la que estaba al lado del árbol que el padre de Pedro
se llevó. El niño fue corriendo a buscar agua a un pequeño lago que había visto
al lado de la casa de campo. Cogió una regadera y llevó agua hasta la flor, que creció mucho, tanto como un edificio. Así que Pedro se subió, escalando
hasta lo más alto. Cuando llegó a una de sus hojas más altas se sentó y se
quedó dormido. Al despertar pudo ver que el prado volvía a
ser verde y lleno de flores.
La
lagartija siguió su camino, pues Pedro se olvidó de ella y fue a contarle esta
increíble historia a sus padres y a sus abuelos.
Anabel Mora Montero 2º de ESO A

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