domingo, 19 de febrero de 2017

Pedro salva el prado

Había una vez un niño de 8 años llamado Pedro, que se encontraba viajando en coche con sus padres, dirigiéndose al campo de sus abuelos, los cuales vivían bastante lejos de la ciudad. Hicieron una parada en un pequeño prado para comer. Cuando Pedro terminó, fue a dar un paseo y vio una gran lagartija, a la que siguió para intentar atraparla. La lagartija corría tanto que Pedro se cansó y antes de darse por vencido, vio como la lagartija se escondió detrás de un pequeño árbol en lo alto de una colina, así que al final la atrapó. El padre de Pedro llegó, diciéndole que se tenían que marchar,  y al ver el pequeño árbol al padre le gustó y se lo llevó para plantarlo en su jardín. Cuando fue a enseñarle la lagartija a sus abuelos, esta se escapo. Pedro corrió detrás de ella hasta que, cansado, se sentó a los pies de un árbol y pudo ver que a lo lejos había en lo alto de una colina, cubierta de plantas secas, una flor marchitada que era la que estaba al lado del árbol que el padre de Pedro se llevó. El niño fue corriendo a buscar agua a un pequeño lago que había visto al lado de la casa de campo. Cogió una regadera y llevó agua hasta la flor, que creció mucho, tanto como un edificio. Así que Pedro se subió, escalando hasta lo más alto. Cuando llegó a una de sus hojas más altas se sentó y se quedó dormido. Al despertar pudo ver que el prado volvía a ser verde y lleno de flores.
La lagartija siguió su camino, pues Pedro se olvidó de ella y fue a contarle esta increíble historia a sus padres y a sus abuelos.


Anabel Mora Montero 2º de ESO A

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