Donde acaba el arcoiris
-¿Has visto alguna vez el final de un arcoiris?, le pregunté
a mi hermano pequeño, el cual no dejaba de temblar mientras miraba hacia la
ventana del avión.
-No creo que exista tal cosa, Lucía, me respondió.
-¿Cómo que no? ¿Conoces acaso la historia del duende Juan?... el nombre del duende fue precisamente lo que le llamó la atención. Verás
Juan, aquel duende era un escéptico y, a pesar de que todo el pueblo decía que
al final del arcoiris se encontraba un gran caldero con dinero, él no los
creía. Un día decidió comprobar por sí mismo si aquella historia era cierta y... adivina qué... Sí, que lo era. El duende cogió algunas monedas del caldero y
cuando llegó a casa se las dio a su familia como disculpa por no haberles
creído.
Mientras yo contaba el cuento mi hermano se tranquilizó y se
durmió.
He de confesar que le he hecho ilusiones a mi hermano, pero
no quería que estuviera despierto y asustado viendo como el motor del avión
ardía. Sólo quería darle algo de tranquilidad y una falsa sensación de
seguridad mientras el avión caía al océano.
Ana Clares de Lacalle,
2 ESO A.

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